domingo, 6 de septiembre de 2009

DETENGAMOS LA DESTRUCCIÓN DEL PARQUE MACHÍA
















La peor cobardía es aquella que encubre la destrucción de la vida
Hoy corrí al Internet de mi barrio para intentar publicar esta nota y todas las máquinas estaban ocupadas. Coincidentemente, la mayoría estaban ocupadas por muchachos que dejaron encadenadas sus bicicletas en la reja del Internet justo en “el día del peatón y la bicicleta” para participar en juegos de guerra en computadora. Mi urgencia era tal que pedí “por favor, sólo unos minutos”, mi solicitud fue denegada por cuestiones de democracia: respeto a quien llegó al internet antes que yo. Lamenté que a ninguno de los muchachos les interesara que hacía un par de días comenzaron a meter la topadora por medio del “Parque Machía”, aquel santuario y albergue de animales maltratados. ¿Quién no oyó hablar del Parque Machía? De los pumas, los monos, las aves, los loros, los osos, las mariposas, las orquídeas, los árboles… Y ahora resulta que a un alcalde ignorante, el alcalde de Villa Tunari, se le ocurre abrir una carretera por medio del parque; lo más desalentador es descubrir que la peor cobardía es aquella que encubre la destrucción de la vida, y eso lo podemos observar en el Prefecto de Cochabamba, que como buen Pilatos, se lavó las manos indicando que no tiene competencia para detener la destrucción (?????). Sin el mínimo de respeto puedo indicar que tanto el alcalde de Villa Tunari como el Prefecto son unos criminales. Uno ordena y el otro es cómplice. Señor alcalde de Villa Tunari, señor Prefecto de Cochabamba ¿sienten latidos en su pecho? No escribo sus nombres porque merecen quedar en el anonimato, por actitudes como las suyas la luz del mundo se apaga poco a poco. Que tonterías que los conozcan: Feliciano Mamani y Jorge Ledezma.
Y nosotros… ¿Permitiremos, en silencio, esta destrucción?
Jóvenes: ¿Seguiremos jugando a la guerra ignorando lo que pasa alrededor?
Políticos: ¿Cuándo descubrirán que la mejor política es aquella que defiende la vida?
Mi último mensaje es para nuestros gobernantes:
Señor Evo Morales, Presidente de Bolivia. Usted que ganó un premio por defender a la Pachamama, ¿permitirá que se siga con esta destrucción?
Señor Gabriel Herbas, Contralor de la República, una vez lo visité cuando Usted era director de del Foro Cochabambino de Defensa del Medio Ambiente, y advertí su sensibilidad hacia la naturaleza, ¿permitirá que se siga con esta destrucción?
Señor Wálter Delgadillo, Ministro de Obras Públicas, una vez trabajé con usted en la publicación de sus libros, se acuerda su libro sobre la historia de su abuelo, los duendes y su amor a la cultura. ¿Usted permitirá una “obra pública” que destruye?, ¿permitirá que se siga con esta destrucción?
Señores de la brigada cochabambina… Sra. Ninozka Lazarte, señor Arturo Murillo, señor Edmundo Novillo… a todos… si aman Cochabamba, ¿permitirán que se siga con esta destrucción? Que regio sería que se unan por una causa común, llena de amor a la naturaleza…
Lastimosamente, nosotros los que solo brincamos en la comparsa y no tenemos el privilegio de estar en “un palco de honor” no tenemos el poder para detener esta destrucción… Ustedes sí… Por favor, señores, ¡Defiendan nuestro PARQUE MACHÍA!, ¡POR FAVOR! Se los pedimos en nombre de los animales que no pueden quejarse, de árboles de más de cien años que no pueden detener su caída ante una topadora… Se los pedimos en nombre de nuestros hijos por los que se pregona un presente lleno privilegios, queremos que nuestros niños vean florecer el monte, que escuchen un coro de monos, que acaricien un puma, que sonría la vida en la tarde y no en vez de eso contemplen una gris carretera donde un día había un bosque con animales, plantas y personas y que un día intereses egoístas la borraron del mapa.

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